Si tiene diabetes y disfunción eréctil, tiene mucha compañía: alrededor de la mitad de los hombres con diabetes desarrolla DE, y tiende a llegar 10 a 15 años antes que en los hombres sin ella. También es la forma de DE donde las pastillas decepcionan con más frecuencia.
El azúcar alta sostenida daña exactamente los dos sistemas de los que depende una erección: los vasos sanguíneos pequeños que llenan el pene y los nervios que disparan el proceso. Por eso la DE diabética suele avanzar de forma gradual y no se revierte sola.
Los inhibidores PDE5 amplifican una señal que producen nervios y vasos sanos. En la diabetes, esa señal de base está debilitada: en el ensayo clínico de referencia de sildenafil en hombres diabéticos, alrededor de la mitad mejoró, bastante menos que en la población general con DE. Si las pastillas le dieron resultados parciales que fueron empeorando, ese es el curso esperado, no un fracaso personal. Qué sigue cuando las pastillas ya no funcionan.
La DE diabética tiende a progresar, y los períodos largos sin erecciones pueden contribuir a perder longitud y elasticidad del tejido; por eso los urólogos aconsejan evaluarse más temprano que tarde. Si usted está en el peldaño de las pastillas y va perdiendo terreno, evalúese ahora: haga la autoevaluación o vea todos los tratamientos en orden.
Fuentes: prevalencia ~50% — Kouidrat et al., Diabet Med 2017 (metaanálisis de 145 estudios); respuesta al sildenafil en diabetes — Rendell et al., JAMA 1999. Esta página es información para pacientes y no sustituye una consulta médica.
El azúcar alta sostenida daña exactamente los dos sistemas de los que depende la erección: los vasos sanguíneos pequeños que llenan el pene y los nervios que disparan el proceso. Por eso la DE diabética suele avanzar gradualmente y no se revierte sola.
Las pastillas amplifican una señal que producen nervios y vasos sanos. En la diabetes esa señal de base está debilitada: en el ensayo clínico de referencia de sildenafil en hombres diabéticos, alrededor de la mitad mejoró, bastante menos que en la población general con DE.
El control de la glucosa protege la función que queda. Cuando las pastillas se quedan cortas, las inyecciones son un siguiente paso real porque evitan la señal nerviosa debilitada. Y cuando la enfermedad superó cada peldaño, el implante restaura la erección mecánicamente, independientemente de los nervios y los vasos.
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